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Cómo actuar cuando sufrimos una estafa por internet

18/05/2026

Cómo actuar cuando sufrimos una estafa por internet

La ciberdelincuencia y, más concretamente, las estafas informáticas, es uno de los tipos de delitos más habituales en la actualidad. Según datos del Ministerio de Justicia, en 2025 en Catalunya se detectaron 73.179 ciberdelitos, de los que 68.335 fueron estafas informáticas. El único tipo de delitos que superaron en número a las estafas informáticas fueron los hurtos (161.481 en Cataluña en 2025).

A pesar de lo anterior, la práctica nos demuestra que, en muchas ocasiones, estos hechos quedan impunes, ya que identificar a los responsables y recuperar el dinero perdido es complejo. Esto lleva a muchas personas a optar por no denunciar los hechos, pero como veremos más adelante, una buena gestión inicial no sólo da más posibilidades de recuperar el dinero, sino también puede ayudar a eliminar o mitigar otros riesgos.

Análisis de la estafa

Para empezar, es necesario estudiar bien cómo se ha producido la estafa. Entre otros factores, hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Qué sistema han utilizado los estafadores para cometer el fraude.
  • Qué datos hemos facilitado a los estafadores.
  • Cómo ha sido la transferencia de dinero (tarjeta, transferencia, bizum, criptomonedas etc).
  • Dónde ha ido a parar el dinero.
  • Cómo han tenido lugar las comunicaciones con los estafadores.

A partir de este análisis se podrá evaluar mejor cuál ha sido el perjuicio total real, ya que en ocasiones no sólo es económico, sino que los delincuentes también pueden haber obtenido información de la víctima que pueden utilizar para cometer otros delitos. En efecto, no es de extrañar que con los datos de la víctima suplanten su identidad para abrir cuentas, cometan otras estafas, blanqueen dinero proveniente de delitos o contraten préstamos.

Con esta información conviene planificar una estrategia legal adecuada a las posibilidades de recuperar el dinero y la necesidad de prevenir otros riesgos.

Denunciar los hechos

Aunque las posibilidades de recuperar el dinero sean pequeñas, suele ser conveniente denunciar los hechos. Por un coste no muy elevado, un abogado puede ser de ayuda para recopilar toda la información relevante, redactar una denuncia y acompañar a la víctima a comisaría para presentarla. Esto asegura que no quede ningún hecho sin denunciar y, además, da mayores probabilidades de éxito.

Aparte de la denuncia policial, en casos de perjuicios económicos muy importantes o, al menos, cuando es más viable identificar a los culpables o recuperar el dinero, puede ser más recomendable comunicar los hechos a las autoridades judiciales (por ejemplo, con una querella).

Trámites frente a los bancos y de Hacienda

Vale la pena denunciar la estafa. Con una denuncia bien redactada, puedes justificar una pérdida patrimonial que se deduce de la base imponible del Impuesto sobre la Renta.

Pero esto no es todo, según qué técnica hayan utilizado los estafadores, la entidad bancaria de la víctima puede ser considerada responsable y tener que indemnizarla.

Seguimiento del procedimiento e impulso de la investigación

Si se decide seguir la estrategia de perseguir los hechos por vía judicial, es clave que un abogado experto en estos asuntos haga un seguimiento del procedimiento.

Los juzgados están colapsados ​​y, si no hay alguien proponiendo vías de investigación e insistiendo en que se lleven a cabo, es posible que el procedimiento quede paralizado, dando todo el tiempo del mundo a los estafadores para desaparecer con el dinero de la víctima. Por tanto, conviene que la víctima esté representada por alguien que entienda los métodos de los estafadores para saber qué línea de investigación seguir.

Hay que actuar lo antes posible

Después de una estafa, los autores actúan con rapidez para hacer desaparecer el dinero y cualquier prueba que les incrimine. Por eso conviene ponerse en contacto con un experto lo antes posible. De esta forma, se pueden proponer medidas que incrementen las posibilidades de recuperar el dinero, tales como bloqueo de cuentas bancarias, fianzas, etc.