¿Qué es el procedimiento penal?
El procedimiento penal es el conjunto de pasos que se llevan a cabo para investigar y juzgar si una persona ha cometido un delito y, en su caso, imponerle una pena.
A diferencia de otros procedimientos (como los civiles o administrativos), el procedimiento penal trata conductas que se consideran especialmente graves, ya que atacan o ponen en peligro grave intereses de gran relevancia para la sociedad. Así, los homicidios y asesinatos atentan contra la vida, las estafas lesionan el patrimonio, la conducción bajo los efectos del alcohol puede poner en peligro la seguridad vial, etc.
La gravedad de estas conductas implica que el castigo también lo sea. De este modo, solo en el procedimiento penal se pueden imponer penas de prisión, que son la sanción más restrictiva de derechos que puede imponer un juez en sociedades como la nuestra.
¿Qué fases tiene el procedimiento penal?
Cuando los juzgados de un territorio tienen conocimiento de un hecho cometido dentro de su ámbito que podría ser delictivo, deben iniciar (“incoar”) el procedimiento penal correspondiente. Esto normalmente ocurre mediante una denuncia o una querella enviada al juzgado competente. Una vez iniciado el procedimiento, deberá pasar por tres fases: la fase de instrucción, la fase intermedia y la fase de juicio oral.
Con excepción del procedimiento por delitos leves, la primera fase del procedimiento penal es la de instrucción (o investigación). El objetivo principal de esta fase es preparar el juicio. A tal efecto, se llevarán a cabo actuaciones para la seguridad de las víctimas y su patrimonio, pero sobre todo para investigar los hechos denunciados.
Una vez se han llevado a cabo todas las actuaciones para investigar los presuntos hechos delictivos (las diligencias de investigación), el juez de instrucción debe tomar la decisión sobre si es necesario celebrar un juicio al respecto o si debe archivarse (“sobreseerse”) el procedimiento.
Si se decide continuar con el procedimiento, se abrirá la fase intermedia (con excepción, también, del procedimiento por delitos leves). En esta, las acusaciones que quieran solicitar condena deberán presentar su escrito de conclusiones provisionales (también denominado escrito de acusación). Se trata de un escrito con una forma y contenido definidos por la ley, el cual debe incluir, entre otros, los hechos que se consideran delictivos, la pena que debe imponerse y la prueba que se considera necesaria para el acto del juicio. Después de esto, las defensas tendrán la posibilidad de presentar su propio escrito de conclusiones provisionales, que tiene la misma forma que el de las acusaciones.
La última de las fases del procedimiento es la de juicio oral. Este acto siempre tiene lugar en presencia, como mínimo, de un juez, quien examinará las pruebas que se hayan admitido y escuchará las alegaciones que quieran hacer las partes. Finalizado el acto, el juicio quedará “visto para sentencia”, la cual será redactada por el juez en los días (o meses) siguientes a la celebración del juicio.
Con la sentencia se decidirá si se absuelve o se condena a los acusados. En cualquier caso, tanto la defensa como la acusación podrán recurrir la sentencia si no están de acuerdo con su contenido.